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Vacaciones Conscientes

7 Consejos Para Disfrutar Más de Tus Viajes


El feriado está a la vuelta de la esquina y para muchos esto significa salir de viaje, ya sea fuera del país o realizar turismo interno. Cual sea el destino, estos viajes pueden causar ansiedad y estrés sobre cómo y cuánto vamos a comer, y cuánto vamos a engordar. Estamos pensando semanas antes en todo lo que vamos a comer, vamos al gimnasio para quemar las calorías anticipadamente, estando allí nos dejamos ir completamente y en efecto regresamos con libras de más. Estas libras de más nos obligan a ir al gimnasio a castigarnos por todo lo que nos comimos y lo “mal” que nos portamos. Ir al gimnasio se vuelve un dolor de cabeza y una obligación. Este ciclo es contraproducente ya que no nos permite realmente disfrutar de toda la experiencia y satisfacer nuestras verdaderas necesidades.


Hoy quiero dejarte algunos consejos que te pueden ayudar para que no te tengas que preocupar ni estresar por tu “dieta” o la falta de ella en tu viaje. También, para que puedas seguir teniendo una vida activa después del viaje con alegría y consistencia. Quiero que lo disfrutes y lo puedas hacer de una manera consciente o mindful.


1. Emociónate, no te estreses.

Parte de los placeres de viajar es sumergirse en la cocina local o el local cuisine. Un viaje se trata en gran parte, de satisfacer necesidades alimenticias y honrar nuestros antojos. Eso no tiene porque estresarte, darte miedo o preocuparte. Emociónate y comienza por tomar unos minutos para agradecer la oportunidad que tendrás de probar comidas nuevas, o si vas a un lugar que ya has ido, de volver a comer esos platillos que tanto te encantan!


2. Utiliza la comida como combustible para satisfacer otras necesidades durante tu viaje.

Un viaje te permite trabajar e invertir en tu bienestar óptimo. Bienestar óptimo es la mejor salud que puedes tener en el momento dadas tus oportunidades y limitaciones. Es el bienestar de tu mente, cuerpo, alma y espíritu. La última parte del Mindful Eating Cycle[1] que vemos durante el programa de Alimentación Consciente es ver donde inviertes las energías que te da tu alimentación. Un viaje es la oportunidad perfecta para invertir esas energías en tu bienestar intelectual, emocional, físico y espiritual.

Visita los museos, ve a explorar caminando por el lugar, aprovecha a conectar y disfrutar de tu compañía ya sea tu familia, pareja, amigos; disfruta de la comida fresca local, descubre la paz y la armonía.


3. Move Mindfully

La mayoría del tiempo tienes la oportunidad de conocer los lugares caminando. Muchas ciudades ahora tienen bicicletas que puedas usar por un par de horas. Esto te ayuda a mantenerte activo y respirar aires nuevos. Si tienes un gimnasio en tu hotel o si tienes el deseo de hacer ejercicio, te dejaremos algunos travel workouts en la página de Érei que puedes hacer con o sin equipo. ¡Si eres runner, que mejor forma de conocer que corriendo! Y si tienes ganas de hacer absolutamente nada y descansar, esto también se vale y no tienes que sentirte mal.


Si vas a ejercitar en tu viaje solo porque te sientes culpable por lo que comiste o para ganarte tu derecho a lo que sea que vas a cenar, es hora de reevaluar tu relación con el ejercicio. El descanso es una parte elemental de cualquier fitness plan y los viajes son una gran oportunidad para darte ese descanso. Escucha a tu cuerpo y confía en el.


4. Honra tus antojos y escucha tus señales de hambre y saciedad

No tengas miedo de confiar en la sabiduría de tu cuerpo. A la hora de pedir en un restaurante pregúntate, “¿qué quieres?” “¿qué necesitas?” y “¿qué tienes disponible?” No pidas del menú “fit/healthy” o de ensaladas solo porque te quieres portar bien. Pide algo que te va a gustar y te va a satisfacer. Si quieres postre intenta dejar un espacio o quedar con un poco de hambre para disfrutar de él. Si estás lleno y comes postre, no te va a saber igual. El hambre es el mejor condimento!


5. Tu estas a cargo

Antes de comer, ponte una intención de que tan lleno/a te quieres sentir después de comer. Piensa en las actividades que estarás realizando después de la comida y evalúa qué tanta energía vas a necesitar para realmente disfrutar de ellas. Cuando sobre comemos y nos sentimos llenos al punto que nos tenemos que desabotonar el pantalón o decimos :”ojalá no hubiera comido tanto” gastamos nuestras energías en sentirnos culpables y no es mucho lo que podemos hacer físicamente. En vez de gastar tus energías, busca invertirlas en tu bienestar óptimo. El punto de alimentarte es sentirte mejor y más feliz después de comer a cómo te sentías antes de comenzar.


6. Social Fuel

Salir a comer se trata más que solo la comida. Siéntate en la mesa, toma un momento para agradecer por la compañía y por los alimentos, come bocados pequeños ya que tus papilas gustativas no se encuentran en toda la boca, mastica despacio, aprecia los colores, olores, texturas, sabores de la comida, si algo está demasiado bueno cierra los ojos un segundo para grabar bien el momento, tómate tu tiempo, pon el cubierto o cuchara en el plato de vez en cuando y no olvides lo más importante, disfrutar de la compañía y la conversación.


Fíjate en la mesa, en el ambiente, la música, la decoración y vuelve a dar gracias por estar presente. Intenta no ver tu celular o tu tablet ya que esto no te permite realmente ser consciente. Y solo porque ya pagaste por la comida, no te la tienes que terminar toda si ya estás satisfecho. Compártela o llévate si es posible.


7. La actividad física es un estilo de vida, no es por temporadas

No tiene nada de malo entrenar extra duro porque te quieres ver bien para la playa, verte despampanante o bien guapo para esa boda, o porque te vas de viaje. Recuerda no dejar de poner actividad física en tu vida y vida en tu actividad física. Solo porque vienen las fiestas Navideñas o ya pasó el viaje, no significa que vas a descuidar de tu salud y bienestar óptimo. Como mencione anteriormente, si usas el ejercicio como una forma de castigo o pagar penitencia por lo que comiste o para ganarte tu derecho a comer, es hora de reevaluar tu relación con el ejercicio y la comida.


Cuando vienes de viaje, cuesta volver a la rutina. Es importante reconocer esos sentimientos y validarlos. Date la flexibilidad de retomar poco a poco y no te sientas mal si te cuesta el ejercicio esos primeros días. Es normal. Busca una forma de moverte que te de alegría y consistencia.


Espero que estos consejos hagan de tu viaje una mejor experiencia. Recuerda, puedes ser la persona que presta una atención desproporcionada a la comida durante su viaje, preocupándose que se está engordando, que está comiendo mal, que tiene que hacer ejercicio para compensar o puedes ser la persona que disfruta y agradece por los alimentos y usa esa energía para gozar de su viaje y de verdad reactivarse y recargarse. Tu estas a cargo.


Travel Mindfully, Live Vibrantly!


Recuerden tratarse con mucho amor propio, entendimiento y compasión. Todo mi cariño y hasta la próxima.


Natalia Lloyd

Licensed Am I Hungry? Mindful Eating Coach and Facilitator

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