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¿Qué significa comer lo que amas?


Bueno, si me han seguido ya por algún tiempo saben que siempre menciono la frase del programa de Am I Hungry? Mindful Eating Program, “Eat What You Love, Love What You Eat.” En español se traduce a “Ama Lo Que Comes, Come Lo Que Amas.” Siempre les digo que no hay que etiquetar comidas como malas o buenas, que si es posible comer de todo lo que te gusta y aprender a escuchar y honrar lo que te pide tu cuerpo. ¿Pero como asÍ? ¿Y si me pide pizza todos los días? ¿Donas? ¿Brownies? ¿Todo eso es “malo” no?


Aquí estoy hoy nuevamente para ayudarte a aclarar esas dudas. Cuando te digo estas frases, no estoy diciendo que comas comida rápida, brownies, donas etc. todos los días. Créeme, te vas a llegar a cansar. No vas a tener un bienestar óptimo y lo vas a sentir porque. Comer solamente estas comidas no te va a garantizar una amplia gama de vitaminas y minerales. Tampoco se trata de restringirte de o pelearte con estas comidas si de verdad las disfrutas y aportan placer a tu vida.


Aprender a escuchar a tu cuerpo es re-al-men-te aprender a escucharlo. Te va a decir lo que quiere y necesita. Tu cuerpo necesita vitaminas, minerales, fitoquímicos, carbohidratos, proteínas, grasas. Claro, cada quien es un mundo que necesita diferentes cantidades y tiene diferentes gustos, preferencias (vegano, vegetariano, paleo etc.) y también limitaciones ya sea por alergia, intolerancias, condiciones médicas, etc. Se trata de aprender a comer con balance, variedad y moderación.


Vamos a comenzar con el ejemplo de los famosos cheat meals. Cuando tienes domingos o fin de semana de cheat meal, significa que en general comes “bien” o te “portas bien” durante la semana, comes las comidas “aprobadas” o “buenas” y el fin de semana lo dejas para comerte esas comidas “malas” “prohibidas” o las comidas que “engordan.” News flash: calorias y energia extra es calorias y energia extra, no importa si viene de panqueques de harina de almendra y semillas de chía o si viene de panqueques normales con sirope Aunt Jemima. Claro, habrán alimentos con un valor nutricional más alto que contienen más micro-nutrientes o que contienen más calorías en menos volumen que otros, pero energía extra es energía extra, y al menos que seas super especial y estés exento de la primera ley de termodinámica (la energía no puede ser creada o destruida) que lo duuuudo en un 100%, vas a almacenar esa energía de una u otra forma.


Entonces, volviendo al tema de los cheat meals, estos provocan que veas la comida como mala o buena. La mala es la comida prohibida. Al prohibir o restringir comidas, las pones en un pedestal y tienen poder sobre ti. Posiblemente piensas en ellas más de lo que deberías, pensar en estas comidas o estar cerca de ellas durante un evento social, en la oficina etc. te causa ansiedad, te controlan y cuando finalmente llega el cheat day, no comes hasta estar satisfecho si no hasta estar tan lleno que no puedes ni pensar. Allí viene nuestra gran enemiga, la culpa. Te sientes mal, te empiezas a hablar con un lenguaje inefectivo, los clásicos, “soy un@ gord@,” “no tengo fuerza de voluntad,” “es que no me pude controlar,” “soy un/a cerdo@,” “mañana me tengo que ir a matar en el gym,” empiezan a resonar en tu cabeza. En efecto, llega el lunes, llegas al gimnasio a castigarte por lo que comiste, te portas “bien” en tus comidas, etc pero no estas feliz (y no te gusta el ejercicio.) ¿Que forma de vivir y disfrutar la comida es esa? Te aseguro que disfrutarás más ese plato que te comiste si no estarías después sin energías llegando al punto que hasta te sientes enfermo.


Muchas veces, en estos cheat days, ni le prestamos verdadera atención a la comida. Comemos rápido, pensando en el dobleteo o en el postre sin siquiera haber terminado el primer plato y muchas veces sin querer que nos vean porque nos da pena.

Comer “saludable” y portarse bien no funciona cuando lo que comemos no nos deja satisfechos y no nos gusta. ¿De qué sirve comerme algo que no me gusta y después ando antojad@ buscando que más picar, (dos de mis favoritas) “pecar,” “darme un gustito” o soñando con el fin de semana para ser libre? Tu alimentación siempre te tiene que gustar, encantar, la tienes que amar! ¡No tiene que ser un gustito, tiene que ser un gustote! Siempre, no importa si ejercitaste, si llegaste a 15,000 pasos, si corriste 42 km. ¡No se trata de si ser bueno o malo por lo que comes, se trata de sentirte bien!


Ahora, como te dije antes, solo porque te gusta la comida rápida y no te gustan los vegetales, no significa que vas a ser, como dice mi buena amiga y experta en nutrición, Nicole Capurso, del “brown food club.” Comiendo los buenos nuggets y papas todos los días. Cuando aprendes a comer con balance, variedad y moderación, cuando encuentras un balance entre comer por nutrición y comer por placer (“eating for nourishment and eating for enjoyment”) y no le tienes miedo a la comida, vas a gravitar naturalmente hacia alimentos que aportan salud a tu cuerpo, que disfrutas, que aprecias lo bien que te hacen sentir sin restringirte de aquellos alimentos que tal vez no aportan tanta variedad de micro-nutrientes, pero aportan placer, alegría y hasta te dan combustible social. A mi, por ejemplo, (las anécdotas no son evidencia pero se las quiero compartir) me encaaaanta el combo de nuggets de power chicken con yuca frita y arroz chino. Desde que comencé a practicar un estilo de vida mindful ya no se me antoja mucho, pero cuando se me antoja me lo como y eso puede ser lunes, martes, miércoles, cualquier día. No lo veo como cheat meal, lo veo como comida. Lo veo como mi almuerzo o cena y no me lo termino porque es bastante comida para mi (énfasis en para mi) y sé que no me voy a sentir muy bien físicamente después. Prefiero saborear, masticar despacio, apreciarlo y disfrutarlo al punto que estoy satisfecha.


Comer en base a escuchar a tu cuerpo puede sonar sencillo y fácil. Es una habilidad innata que muchos vamos perdiendo a lo largo de nuestras vidas ya que vivimos en un ambiente donde la comida abunda. Hay tanta información tanto buena como errónea en línea, tantas dietas, tanta confusión que perdemos esa habilidad de confiar en la sabiduría de nuestro cuerpo y nos adherimos a reglas que no necesariamente satisfacen nuestras verdaderas necesidades. Pero la buena noticia es que puedes reconectar con esa habilidad y cuando aprendes a alimentarte de una forma consciente, lo puedes aplicar en otros aspectos de tu vida para que puedas prosperar y alcanzar tu potencial.

Ténganse con mucho amor propio, compasión y entendimiento. Cuando se miren al espejo, háblense bonito. ¡Nos vemos y hasta la próxima!


Natalia Lloyd

Licensed Am I Hungry? Mindful Eating Coach and Facilitator

Soon to be Precision Nutrition L1 Coach

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